miércoles, 31 de agosto de 2011

Croisant

(Porque me alegro de haberte conocido más allá del estrés y alguna fiesta)

  
Cuando la mañana herida te lleve lejos de aquí, dirás que el mundo, niña, no está hecho para ti. De caminar a oscuras, por calles heladas hasta el amanecer,  te quedó una larga historia, una vida rota y todo por hacer. A tu derecha extraños del mundo parecen seguros de cuál es su rumbo. Una estruendosa jauría se empeña en hacer callar las preguntas, los matices, el murmullo de ojalás. Y cuando tú aprendas a usar las palabras serás otro buzo perdido en la nada. Que dirían los amigos. Qué dirían las ventanas, tu madre y tu hermana. Qué diría Dios. Ya no recuerdo el momento en que te dije por última vez que el cielo se está abriendo, y se abre, bajo tus pies.
 Me llaman Octubre, no pretendas saber más de mí. Vencido y renacido en un desastre. Mejor no preguntes, soy luna nueva fácil de partir. Houston tengan compasión. Ni me inspiran las estrellas ni vi a Dios. Mis gritos envasados al vacío reventaron al fin. Quiero volar, lejos de aquí escapar. Me perdí en mi universo, ¿y tú? Agárrate de mi mano, que tengo miedo del futuro.
 Cuéntame, dime, ¿Quién te ha colgado el mar de las pestañas? Regaré, sin querer, con silencio de estrellas tu cuarto. Luciérnagas que tiemblan en tu pecho. El cielo en el que sueñan los cautivos.  Que se caiga el Sol a cachos, y con él el Dios borracho que te quiso hacer sufrir, que te echó su mal aliento, que yo transformé en cemento para hacerte sonreír.

1 comentario:

  1. No tengo palabras para describir el poder q tienes al imaginar posibilidades como ésta.

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