¿No te nace? Ven, siéntelo. Acaricia el éxtasis, roza la media sonrisa de quien sabe que eso no está bien, pero le gusta. Olvida los nudos que te atan a la cordura, olvida lo que se supone que es correcto en un mundo demasiado ocupado para poner en práctica su hipocresía escrita. Ellos no te están mirando, yo si. Dime que no lo quieres y no haré que me lo supliques. Transforma la fuerza que te va nublando, presiona tus manos como si de ello dependiese la vida de lo que sostienen. Siéntelo. Noto la sangre corriendo por tu cuello, la velocidad empieza a darme vértigo, la adrenalina me sonríe. Recorro cada parte de tu nuca mientras miro el huracán que has creado en tus pupilas. He dejado de tener el control, y no me importa si sabes condensar cada gota de calor allí donde el placer se junta con su antónimo.
La primera vez que lo leí, me sorprendió mucho la fuerza que tiene este texto. Es apabullante, me gusta mucho.
ResponderEliminarGracias :) me gusta esa palabra, apabullante...aunque yo lo llamaria de otra forma xD
ResponderEliminar