domingo, 18 de septiembre de 2011

Silencio

Duermo sobre las astillas que dejas en mi conciencia. Miles de palabras pasean sobre las sombras de tu tristeza. Te observo, admiro entre tus murallas los matices que no dejas ver a nadie pero que, por una razón que desconozco, han calado gota a gota debajo de mi insomnio. Háblame, miénteme, mírame. Me da igual la forma, quiero saber lo que ya sospecho. Sólo dime que es imposible. Dime que destrozaré los escudos de tu inocencia. Dime que no soy yo quien quieres que recoja la violencia de un deseo clandestino. Escuchando tu mirada no me arrepiento del silencio que nos une.

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