domingo, 20 de noviembre de 2011

Adictos al humo que sale de tus cigarrillos

Por si bajo a la locura que emana de tu pecho, rezaré a tus latidos tan lejos como evite que se lleven mi control. Por si decides abrir las ventanas invernales y acariciar mi realidad te diré dos silencios, uno por cada milagro que me hace temblar. Por si subes de mi mano a la máquina del tiempo y el futuro tiene envidia de que cese mi ansiedad, agárrate fuerte, escóndete conmigo donde no hay oscuridad. Por si dudas que dudaría de ti, te contaré mil historias, una por cada noche que perdí la vida en los glaciares. Por si crees que no creo en ti, mírame callar cuando la noche se rinde ante tus gestos y la luna se arrodilla rogando que sean eternos tus gemidos. Mírame amanecer en tus silencios. Mírame enlazarme en tus sueños. Mírame desconfiando de algo que poco a poco haces que entierre en cicatrices: mi duda, mi culpa, mi miedo.

Por si acaso crees que alguna vez me fuiste indiferente, convertiré las respuestas que buscas en el deseo que nunca pensaste que yo podría encender.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Again

Se me hace raro que estés ahora aquí, a dos baldosas de ciudad, y tenerte tan, tan lejos. No voy a escribir nada bonito, porque no tiene nada poético echar de menos lo que igual echo de más. Ayer me hiciste llorar, como siempre, sin quererlo. Ayer me permití un minuto de silencio por ti.


sábado, 5 de noviembre de 2011

L.

No sé escucharla sin que su voz talle una sonrisa invisible en mi. No sé abrazarla sin pensar que está contando seis segundos de silencio. No sé calmarla cuando me cuenta que los cimientos del Sol han caído de su pecho. Sólo se mirar la magia en la profundidad de sus ojos, y oír crecer su risa entre los murmullos de la ira que podrían vencer el pulso. Ella, diminuta pequeñez de pupilas que arrastra muros caídos de inocencia tras la vida que se oculta entre las paredes de su corazón. Ella, pequeña comunista forjada en el color granate de su historia, de su hermana, de su guerra. Ella, roja como ninguna otra flor de este jardín repleto de tristes, vacíos y oscuros pensamientos. Ellos, amiga, nunca han visto en las estrellas la ilusión de una utopía.