Vislumbro una mancha oscura, pequeña, acercándose por el camino. Las hojas se acuerdan de los días que volaban libremente sobre tu figura. Mi móvil empieza a sonar y yo a querer nitidez para ver a esa mancha, pequeña, sonreir. Pueden quitar el fuego del planeta, y todos los amantes si quisieran, con todas sus noches y sus velas. Que lo hagan, si te dejan a ti.
Has robado la primavera, lo sé, y ha sido mi regalo de Navidad adelantado. Los dioses se enfadarán contigo, te perseguirán. No me dejarás otra salida que enfrentarme cara a cara al destino. Nadie nunca desafiará a la incertidumbre con una palabra por arma. Te esconderé mientras en un rincón secreto, que nunca quise que nadie viese. Si te atreves a revelarlo romperé las leyes de la demencia. Volvamos al invierno, ahí fuera. No hay nadie, sólo seres que no entienden ni creen. Pero cómo no creer en lo que tienen en frente de sus ojos. Sonríe, amor. Demuéstrales que la magia existe.