viernes, 21 de septiembre de 2012


La ignorancia de ponerle una bomba al corazón. Pactar con el mismo diablo, y cada día otro placer. Degradar de la mente la cordura.”. Ahora lo entiendo, bueno…llevaba intuyéndolo un tiempo. Es cierto que no pienso en ti, y más desde que me he ido dando cuenta de cosas que ni tú ni tus progenitores jamás se darán cuenta, ni tus nuevas amantes. Inocencia, interrumpida. En el fondo…lo que más me da pena de aquí soy yo. No es ni políticamente correcto, ni sano probablemente decirlo. Pero a quién le importa. A mí no. Las razones por las cuales has ido dejando de arañarme el alma son infinitas, incontables, así que no perderé un gramo de tiempo en recordarlas. De la misma forma que otras amantes pasan y pasarán por tus manos y ellas sí me causan lástima, mi amante me la da también. Por no haber sido ella la primera. Por no poder darle todo. Por costarme un par de costillas rotas cada recuerdo tuyo, y por ver en sus ojos lo que jamás quise que viera. Por hacerla daño. Por ser egoísta como buen ser humano, y preferir quererla que dejarla libre. Por esto también me doy pena a mi misma… por haber confiado en ti. Tanto, tantísimo.  
Siento ser fría. O no, es en lo que me he convertido cuando pienso en ti. En realidad siento no haber podido escindir esa parte de mi y que se agarre como un niño. Pero te olvidaré de alguna manera. Al menos lo intento. De momento escribo esto a miles de kilómetros de ti. Respiro un aire diferente al tuyo, y lo noto.
Ojalá tengas lo que yo no pude darte.

PD: Ya no te quiero.

domingo, 20 de mayo de 2012

265


Lo sé, con certeza aunque hayamos pulverizado las pruebas de que hubo estrellas. Un día, y no hace tanto desde que tus ojos calmaban mis gritos. Cuántos esperpentos hemos transformado poco a poco en existentes. Dime dónde comenzó. Dime qué hice y cómo respondiste esa primera vez. Esa semilla, tu cólera, la mía. La nuestra.
¿Tan ciego fue tu rostro que no vio el mal del que ahora renuncias? Un silencio nunca miente, y en su esencia encontré una lágrima que ocultaste entre mi hombro y mi alma. Tú. ¡Tú! Mi alma. Eso que fuiste. Mi vida, mi pasado. Mi historia. La guerra de sonidos estridentes que nunca deja dormirnos. La tormenta que se fraguó y creció junto al odio más violento. Ojalá estuvieses aquí mirándome y no dudases en clavarme cualquier metal. Cualquier objeto tuyo que hiciese frío un momento entre tú y yo. Cualquier puñal que te dé lo que ya nos hemos arrebatado. Y tú ahora gritas, ensordeces el silencio de la distancia fingida que pactamos. Somos ascuas separadas. Somos vida en tanto en cuanto que quitamos la de otra. Tú, mientras tanto, sigue así. Sigue mintiendo y mintiéndote mientras puedas, que yo jamás, ¡jamás! Podré recordarte sin que una fuerza que no consigo explicar me arranque algo de lo más profundo.
Y así caminaré. Con tu marca, y tú con la mía. Pero… ya no pienso tanto en ti.

domingo, 6 de mayo de 2012

Esposarte


Ni sin ella ni con nadie más. Enferma, corrupta. Olvida lo que creiste que existía. Olvida el tiempo de razón y de su escasez. Donde no existe y es peor. Muerte ahogada de la razón, en sangre de una herida que no has hecho aún, pero pienso cada día más maníacamente. Manía, recurrencia, bucles de diferentes formas y miradas de todas que no son a mis ojos.
Sed de una violencia que beberé de tus gritos. Gritarás y lo haremos tan fuerte que un cimiento de celos temblará por unas horas. Un tiempo que sólo mataré quitándote las fuerzas que me das con tus manos. No te suplicaré, no diré nada emitiendo más sonido que el de un gemido entrecortado. Llámalo vicio. Adicta de ti, de tu boca entreabierta en el silencio que nunca antes hizo estremecer un corazón. De tus ojos dejándose llevar. De tu cara que pasa de inocencia a ascuas de cansancio consumido.
De algo que jamás conocí con esta forma, y que si lo quieren llamar de alguna manera no sabrán representarlo.
Esposarte para expresar algo que no se puede, ni se debe, decir.

sábado, 10 de marzo de 2012

Miedo

Nunca he querido que mis manos deshonrasen ni uno de tus poros. Jamás pretendí tenerte tan dentro de mi, y nunca pensé que temblaría al entrar en ti. Y una y otra vez caigo en esta horrible gracia de sumisión a fuego lento, sin darme cuenta de que quizá, y cabe la posibilidad, te esté quemando. Una esfera tengo entre mis manos, y sólo tiene dos caminos. Uno descartado por doloroso, y tanto dolor arde en mis venas que puede derretir esa pequeña y frágil, inocente criatura que pasea por mis dedos. El otro camino de mi esfera pasa por cuidarla y protegerla para que nadie la destruya. Pero había pasado por alto un detalle. Puede ser que las mismas manos que desean protegerte no puedan evitar derretir tu propia inocencia, y de ese modo destruir todo en lo que creo. Ahora mi duda, mi locura, mi enfermedad, mi trastorno paranoide reside en mis propias manos y su destino. Y el de mi rayo de esperanza con él. Te quiero, y no es la primera vez que quiero a alguien. Te quiero por encima de mi autocontrol, y eso, pequeña criatura, nadie.

lunes, 23 de enero de 2012

Horizonte naranja, metálico

Noches de ti, de tu piel, de tu voz, de mi adicción callando a gritos que me arañes. Cuéntame todas tus constelaciones de pasados que han echado raíces en tu interior. Quedarme mirando un punto fijo pensando en ti, y el tren moviéndose, agitándome a mi a través de la tormenta de oscuridad hacia las luces metálicas del horizonte. Un horizonte al que no tengo miedo, no mucho. Y dejar detrás un rincón apagado que, por avatares de la ironía, ilumina mi esperanza. Que me deje de importar si tienen sentido estas palabras. Lo tienen para mi. Escribir deprisa, como si me diese igual la forma y ahora mis dedos se guiasen por el recuerdo de tu tacto. Y yo que pensaba que no tenía nada de artista, vas tu y vienes a darme el mejor instrumento que pueden rozar mis manos.

domingo, 15 de enero de 2012

Diré que fuiste tú

Cuando me pregunte cómo he sacado una sonrisa a la cobardía. Siempre tendré la intuición de que fuiste tú, o lo que soy a tu lado. Diré que fuiste tú cuando pregunten qué se me pasó por la cabeza. Diré que fui yo cuando pregunten quién empezó todo. Te señalaré, aunque no esté bien visto, cuando pregunten a quién miro. Y entre tanta interrogación yo sólo rio y ya no me molesto en intentar comprender por qué preguntan tanto, cuando la primera que no se cuestiona nada ahora soy yo.
Digan lo que digan, te echaré la culpa a ti. Y así, sin pensar nada mucho, diré que fuiste tú.