“La ignorancia de ponerle una bomba al
corazón. Pactar con el mismo diablo, y cada día otro placer. Degradar de la
mente la cordura.”. Ahora lo entiendo, bueno…llevaba intuyéndolo un tiempo. Es
cierto que no pienso en ti, y más desde que me he ido dando cuenta de cosas que
ni tú ni tus progenitores jamás se darán cuenta, ni tus nuevas amantes. Inocencia,
interrumpida. En el fondo…lo que más me da pena de aquí soy yo. No es ni
políticamente correcto, ni sano probablemente decirlo. Pero a quién le importa.
A mí no. Las razones por las cuales has ido dejando de arañarme el alma son
infinitas, incontables, así que no perderé un gramo de tiempo en recordarlas.
De la misma forma que otras amantes pasan y pasarán por tus manos y ellas sí me
causan lástima, mi amante me la da también. Por no haber sido ella la primera. Por
no poder darle todo. Por costarme un par de costillas rotas cada recuerdo tuyo,
y por ver en sus ojos lo que jamás quise que viera. Por hacerla daño. Por ser
egoísta como buen ser humano, y preferir quererla que dejarla libre. Por esto
también me doy pena a mi misma… por haber confiado en ti. Tanto, tantísimo.
Siento ser fría. O no, es en lo que me he
convertido cuando pienso en ti. En realidad siento no haber podido escindir esa
parte de mi y que se agarre como un niño. Pero te olvidaré de alguna manera. Al
menos lo intento. De momento escribo esto a miles de kilómetros de ti. Respiro un
aire diferente al tuyo, y lo noto.
Ojalá tengas lo que yo no pude darte.
PD: Ya no te quiero.
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